sábado, 27 de septiembre de 2014

Pacífico

Sin percatarme de la magnitud de lo que viviría,
llegué al Pacífico una vez más.
Del otro lado, en la otra orilla,
casi dando la vuelta al mundo al ver tu morada,
desde la última vez que estuve en el Pacífico.

Hoy pisé sus orillas, ayer navegué sus aguas,
muy lejos de acá, donde los hombres hablan
en un idioma en el que no se llama Pacífico.

Capitán de Tierra fue tu propia designación y
jugando como hombre,
coleccionaste espacios, copas, diablos y mascarones,.
amores, amigos, casas, odas y cantares
que te llevaban a navegar por otras latitudes.
No de esta tierra si no las de tu mente,

Compartiste espacios y tiempo,
recorriste el mundo en sus cuatro dimensiones
llevándonos de la mano para tenerte siempre vivo

Buscaste tu lugar en el mundo y ahí en ese lugar,
me reencontré con el Pacífico.

Tu que pensaste en que
nunca más despertarías.
Estás junto a tu amada.
A tus pies, el Pacífico.
Ese Pacífico incansable
que truena y retruena
tratando de revivir a esos amantes
para que gocen
su profundo verde,
y su grueso resonar
ahí nomás, cerca de la orilla.

Los llama incansablemente
para toda la eternidad o hasta que dure.
Sin pausa, con murmullos o vozarrón
porque sabe de tu poesía y de tu amor por él.
ahí en Isla Negra que no es isla, ni es negra.

Es todo vida, es todo pasión.