miércoles, 24 de octubre de 2012

La primavera porteña

Llega la primavera, despues del equinoccio de, justamente, la primavera los dias son mas extensos que las noches.


El despertar matutino es agradablemente acompañado por el sol que ya esta un poco más arriba de la linea del horizonte.

Algunas mañanitas son un poco frescas pero la naturaleza florece, las calandrias ya anuncian desde la madrugada, como monjes en oficio de lectura, el sol que el Señor nos brindará.

Las calandrias deben estar medio perdidas porque monasterios, por el barrio, no hay y justo esta primavera que nos toca, tampoco mucho sol, en fin.

El gelido céfiro del andén se transforma en un proyecto, incompleto, de sauna combinado con el amuchamiento de las anchoas en su frasco con aceite que son los pasajeros de trenes con paños fijos de vidrio que no permiten ninguna ventilación, salvo la forzada, que como hace 15 años nadie los mantiene, si funciona te ensordece por los chillidos de los rodamientos.. Es solo un anticipo de la bochornosa calma chicha que encontrarás diez kilometros en el anden de destino.

Mientras vas recorriendo las populosas y encharcadas de inenarrables efluvios, veredas de las terminales de Retiro, el cielo diáfano de la partida de tu casa pierde su caracteristica en manos de suaves lineas, como si de algodon fueran, de la humedad condensada en altura. A lo lejos, en el interrumpido horizonte del Centro de la ciudad aparece un fondo gris que seguramente se debe a la calma e inexistente brisa y a la infaltable contaminacion industrial.

Las mujeres, gozosamente optimistas, aligeran su vestimenta, en funcion de calendario y no de termómetro para alegría y solaz de los varones que imaginativos, observan. Se generan los conflictos en las oficinas entre mujeres de falda y calzado abierto con los hombres con corbata, calzado cerrado y medias 3/4 como las pautas del buen vestir marcan.

La mañanita fresca se caldea en un aproximarse hacia el mediodia. Los hombres se empiezan a cagar de calor mientras las damas siguen cagadas de frio buscando clandestinos caloventores para que sus pies tomen una temperatura un poco superior al 0.

El gris, que pensábamos era la contaminación industrial resultó ser el preludio de una lluvia tenaz y persistente, generosa, revuelta y, sobre todo, continua. .Una ventaja tiene: la pelusa de mierda de los plátanos vuela un poco menos.  La brisa que se levantó en avanzada al nuboso fondo gris, motivó que los ojos empezaran a enrojecerse y el aparato respiratorio a congestionarse. Inevitablemente salimos cagando hacia la farmacia para la primera provisión de antihistáminicos que nos son siempre eficaces o te dan un sueño de putísima madre. Eso si, bajo la lluvia de la deseada primavera.

Lluvia, si lluvia, humedad, mucha humedad, ¿dónde quedó el tender con la ropa lavada? En el patio, al aire libre, a merced de la lluvia y de toda la mierda que da vueltas en el aire, gracias al florecimiento de la naturaleza. Vuelta a a lavar la ropa rogando que el ciclo de lluvia no se repita y de tiempo a que la ropa se seque de una puta vez porque no hay caso, no se seca.

Las mujeres se resfrían por el vestuario inadecuado para la temperatura que se dió por la noche, después de la lluvia reparadora del clima con un frente frío. Los hombres salen a ver si la calefacción funciona, unos tienen calor, las otras frío. Como es habitual, no se ponen de acuerdo.

Salimos de la oficina y el día se prolonga lo suficiente como para ver el sol. Gracias a los Metrodelegados emprendemos una saludable caminata hasta Retiro para encontrarse en el andén del ramal Tigre, poblado como hormiguero recién pateado y el servicio suspendido. Milagrosamente no se siente olor  a quemado, a lo sumo, en señal de protesta, falta de paciencia o incontenible micción, alguién meó todo el hall entre el subte y la escalera mecánica.
No queda otro remedio que encarar otro medio de transporte, otro tren, el único y verdadero tren que funciona como tal, Ferrovías, el viejo y querido Belgrano Norte. Trenes a horario, vagones limpios, lugar para sentarse, ¡sala de espera en las estaciones!
Subir las escaleras de Aristóbulo del Valle hacen crujir las rodillas, sigue la lluvia y los taxis, no están.
Vuelvo caminando a casa, mientrasa la humedad consecuente de la lluvia me recuerdan mis años y mis kilos a cada paso.


¿Alguien me puede decir por qué carajo esperamos tan ansiosos a la primavera?


martes, 16 de octubre de 2012

La factura y otros sucedidos

Sabido es que la carga tributaria no es asumida en forma pareja por todos aquellos que deberían ser considerados "contribuyentes". Ni decir que el 40% de la economía argentina está en "negro" lo sabe hasta Moreno.
La realidad de las grandes ciudades es muy distinta a la que se vive en el Interior de nuestra querida república, en especial en lo que concierne a la contribución que debemos hacer al Fisco .
Fue así que en un viaje a una capital de provincia del hermoso noroeste argentino invitamos a una cena de trabajo a nuestros interlocutores. Propuesto que hubieron el restaurante, ya que son conspicuos locales, nos dirigimos a un restaurante muy bien puesto para los parámetros de la ciudad.
Comimos, hablamos, libamos rememorando la vieja canción:
"Hoy comamos y bebamos,
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos..."

Después de una larga y amable sobremesa solicité la adición. Después de un rato apareció el mozo y al traerme el comprobante,le solicito "la factura", para ser más preciso, ya que eran gastos de representación de la empresa.
Su inmediata respuesta fue: "No tenemos"
Ante mi furiosa expresión de sorpresa, el mozo me indica que, por favor, después pasara por la caja.

Allá fui con mi furia hacia la caja, el encargado me dice que le entregará la factura en los próximos días a uno de los comensales que es asiduo visitante porque tenía todo la contadora... y él se comprometió a remitirmela por correo.

En un lapsus, de profunda estupidez, le dije que me la enviara por el bolsín de la empresa. El representante de la empresa estuvo enfermo, el conspicuo cliente e invitado no lo encontró y entonces, llevó el sobre a la casa de este hombre. Este hombre se había mudado hacía dos meses, paracompletar la situación el nuevo dueño tiene un par de caniches toy juguetones. Nunca más se supo del ticket.

Me están consiguiendo otra factura, espero que llegue...

Jamás llegó, ni siquierasé, si realmente la envió.

viernes, 12 de octubre de 2012

Lentes oscuros

Nada mejor que salir por la mañana de tu casa y encontrarte con el auto chocado por algún chorroba que huyó de los inexistentes controles de alcoholemia por falta de presupuesto.
Paga el seguro, si es cierto pero el seguro no te paga el tiempo que perdés entre batea, chapista, inspector y demás requisitos para poner el automóvil en condiciones.
No es nada grave, es ineludible solo que... rompe las pelotas.

Vuelta al tren que administraban los Cirigliano, grandes administradores de patrimonios propios, no ajenos, en el ramal cheto de Buenos Aires, Retiro - Tigre. 
"Esos vagones tienen aire acondicionado", casi totalmente falso, lo que tienen  son paños de vidrio fijos que cuando el equipo de aire acondicionado palma por falta absoluta de mantenimiento impiden toda posibilidad de ventilación natural. Menos trenes, menos frecuencia, más pasajeras y pasajeros que se desmoronan en el vagón hasta la próxima estación donde la/el desmoronado es extendido en uno de los pocos bancos en metros de la estación, mientras viene la ambulancia del área protegida. 

Vuelta al tren, los vagones sucios, llenos de telarañas sucias, ¿dónde carajo estuvieron estos vagones?
Nobles y sacrificados vagones nipones que vinieron en la época de Frondizi y 50 años después siguen funcionando, increible, pero sucios, maltratados, destruídos, abandonados a la buena de Dios junto con sus transitorios habitantes los pasajeros. Empezás a recordar que la ecuación macroeconómica no solo incluía erogaciones del Estado y consumo privado, si no también ahorro e inversión. ¿Ahorro? ¿Inversión? "No se escucha, padre"

La ciudad está cada día más sucia y más rota ¿dónde está la eficiencia de la administración de los empresarios? 
Lo del subte ya pasó, nadie se acuerda más de nada, y el material se deteriora, las incomodidades son mayores pero nadie se hace cargo. "Es de la Ciudad" "No, es de la Nación", lo único que se sabe es que viajar como la mierda todos los días es nuestro. Son tan inútiles en una administración como en la otra: estúpidos, diciendo yo no soy, y la gente se jode y se jode y se jode...

Amo el papel y la sensación de la mano distinguiendo la calidad y tipo de papel del libro que me embagallé en el portafolios para leer en la primera de cambio, pero amo la tecnología que me permite disponer de cientos de libros en un pen drive y/o netbook. Tengo la biblioteca en menos de 500 gramos, con la posibilidad, si me puedo conectar a internet de disponer de millones de archivos en sus mas variadas formas y expresiones.

Hoy me dí un recreo, lei Orsai Nro 1, vengo atrasadísimo pero la bonhomía de el Jorge Casciari me permite disfrutar de ese material en pdf mientras almuerzo en mi escritorio leyendo alguno de los textos. Hoy me mató Barrejón y los guionistas, clarito el hombre, un lujo.


Salgo a caminar desde un poco mas alla del Obelisco hacia Retiro para volver en ese maravilloso convoy deteriorado.
Nadie cobra ticket, la puta Sube, ¿dónde mierda la tengo? Tengo monedas, ni una sola puta máquina las acepta. Antes si no tenias monedas te volvias puto para poder sacar el boleto. La reemplazó la SUBE, otra tarjeta magnética más y van...
Un gomía del laburo, médico él, un tanto depre, parece mentira, los médicos son humanos... o casi. Le pasé el Nro 1 de Orsai en pdf, en 5 minutos le cambió la trucha, me lo agradeció infinitamente. No sé si eso le importará al Jorge y al Chiri, pero el flaco refloreció en su ánimo leyendo las primeras páginas del Nro 1 de ORSAI. ¿Qué más se puede pedir? Viva el Jorge, el Chiri y Orsai entre muchas otras cosas más que nos alimentan el espíritu.


El clima de la calle, pasada la hora pico, se enrarece, chorritos, locas, recicladores o cartoneros, turistas incautos, arrebatadores en bicicleta, fauna de todo tipo que con la fresca salen a pasear sus viciosas virtudes.

¡Carajo! me siento un extraño en mi propia ciudad y eso que recorrí puertos y cielos, ciudades y muelles, aeropuertos, estaciones de tren, países amables y países hostiles. ¿Dónde meto a Buenos Aires? En el culo, no. Es linda ciudad y atractiva, pero en hostiles seguro que si.

Me importan tres huevos las estadísticas. Los números jamás son objetivos porque las pautas de procesamiento pasan por un ser humano. Cagamos otra vez.
Ya es miércoles, pinta que el día va a hacer honor a su nombre. Perdi un tren lpm. ¿Estarán las máquinas funcionando? ¿Estará el infrahumano de la boleteria en su bunker con la radio al mango diciendome que no escucha si el boleto es ida o i/v?


El dia es hermoso pero veo todo gris. ¿Tomé la pastillita verde? Creo que si. Ayer no la tomé y el ánimo estaba por el piso.

Los trenes hechos mierda, la ciudad está sucia, muy sucia. Nadie le interesa vivir en una ciudad limpia. Parezco loco tecleando en la BB todo lo que se me ocurre. ¿Parezco o estoy un poco desbalanceado?

Que no estoy bien, lo tengo claro. Parece mentira lo bien que hace practicar escribir en la BB, cometo menos errores. Ahora veo de donde Myriam tiene esa capacidad. Por supuesto que ahora me equivoque mucho más que siempre.

25 minutos esperando, llego el puto tren. Hasta las bolas vino,  empieza la sesion de sauna movil, sin la posterior ducha reparadora.   Ahí estamos, a esta velocidad no debería haber peligro. A la altura del hipódromo de Palermo, la velocidad es de visita guiada, pasan interminables minutos a paso de hombre cansino y rengo frente al circo ecuestre.   Me mareo y el sueño me vence frente al teclado y en la oficina pese a las horas dormidas 
Pasaron dos días, gracias a Dios es viernes, es un hermoso día, yo, metido en el submarino de 11 pisos de un edificio supuestamente casi inteligente. En un rincón, lejos del exterior,   ¿será bueno estar cerca de la ventana o no?

Lo bueno es que la semana se termina, dos días fuera del Centro, ya son un aliciente. ¿Tomé la pastillita verde?...