viernes, 28 de enero de 2011

Despertar de un día de semana

De joven se despertaba antes que sonara el reloj despertador. A la vejez, dicen que viene insomnio. A él le vino el cambio de ritmo, ahora la furia de la alarma lo extrae de la profundidad del sueño como un sacacorchos de dos pasos. Un poco lo desacomoda, para un segundo después lo empiece a tirar hacia afuera de los brazos de Morfeo. Se acomoda y lo extrae hacia el mundo de los vivos.
En ese navegar a dos aguas, no sabe si es consciente o no. Si manda a la mierda todo o no. Solo quiere quedarse ahí, en la cama. La mujer, tan dormida como él, lo incita a levantarse para poder dormir ella un poco más sin el ruido de fondo de sus ronquidos.
Él, obnubilado por la congestión nasal, lucha contra las ganas de seguir torrando. Evalúa, peor es que empiecen a protestar por levantarse tarde.
Toma coraje, aún sobre la cama se pone de costado mirando hacia afuera. Muy lejos de querer hacer algún ágil movimiento, saca las piernas fuera de la cama. Las deja caer con el torso duro y un brazo empujándose como para minimizar el esfuerzo de sentarse.
Como sin querer, se mira en el espejo enfrentando la primer chispa de realidad matutina. Su cabeza está blanca, despeinada, los pelos raleándose. ¡Por Dios, ya es de mañana! ¿A quién maté para tener este castigo? pensó, apocalípticamente, debido al sopor.
Apoya sus manos sobre sus rodillas y se para, ensordecido por el ruido que producen sus articulaciones. En especial, las rodillas que parecen cañones.

Siente la arenilla de la incipiente artrosis de rodilla que retumba en sus oídos recordándole que tiene que adelgazar.
Por acto reflejo, llega hasta el baño, satisface su necesidad. Acomete un ardua tarea. Baja la escalera, apoyado plenamente contra la pared, de a un escalón, mirando por la ventana hacia el cielo, curioso por saber como es el clima.
Pesado, si pesado es el clima, si es verano. La humedad agota, no hay viento, llegó el diario. Lo levanta, por suerte el peso de las noticias no incide en el peso del diario.

Otro día más en la semana...

jueves, 13 de enero de 2011

Los libros y los boludos

Los libreros dicen que hay dos clases de boludos, los que prestan los libros y aquellos que los devuelven.

Después de hacer un balance económico social he llegado a la conclusión que:

  1. Indefectiblemente al prestar un libro califico como boludo.
  2. Para que la ecuación de prestar un libro y que lo devuelvan cierre, tiene que haber dos boludos. No considero satisfactorio saber que soy un boludo que se relaciona con otro boludo.
  3. Si en la relación hay solo un boludo, me quedo sin el libro, ergo si lo quiero en mi biblioteca, lo tengo que comprar.

Por lo tanto, hace muchos años que decidí que no presto libros, los regalo.

De ese modo, no me decepciono pensando que mi amigo es un boludo, gasto lo mismo que si efectuara la comprobación que mi amigo no es boludo y, en general, se fortifica la amistad.

martes, 21 de diciembre de 2010

Empieza el verano en Buenos Aires

En Buenos Aires, cuando empieza el calor se inicia con un paulatino agobio. El agobio se incrementa con el aproximarse al corazón del hormigón armado, la temeperatura VA AUMENTANDO PAULATINAMENTE. Te pega sin contemplaciones, las gotas van cayendo por el rostro sin darte posibilidad de evitar el salado sudor por los ojos haciéndotelos arder. La camisa, esa camisa que tan prolijamente estaba guardada en el placard, cambió su aspecto con manchas oscuras debidas a la transpiración que fluye a raudales sintiendote el más asqueroso de los limpios, ya que te pegaste una ducha hace solo 30 miserables minutos. No querés saludar a nadie, justo en esta ciudad de afectuosos y espléndidos besuqueras y besuqueros.
Los pelos, que no te cortaste, esos cercanos al cuello forman un colchón aislante que provoca la toma de clases de buceo por parte de la nuca.
El subte te recibe con una bocanada parecida a la que surge de la morada de Satanás pero que hace que cuando salgas nuevamente a la superficie cual buzo por lo empapado los 36° de afuera parezcan fressscos.
Loco de deseo por una Coca bien helada, estás a un paso de la disfonía y la angina gracias a los 20° que hay en la oficina que es lo único que te motiva para ir en esta época del año en la que querés ... que se yo lo que querés probablemente ese maldito frío que te hizo putear todo este invierno.
Asi somos en Buenos Aires, extrañamos el frío que odiamos en el invierno porque con el frío, por lo menos, no te quedás pegado al asfalto con el peligro de morir aplastado como insecto en cucatrap atropellado por algun chofer obnubilado por la transpiración, que también le cae por sus ardientes ojos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Costumbres diversas

Cuando salimos de nuestro hogar y vamos mucho más allá de lo que nos es habitual en nuestros desplazamientos, nos llama fácilmente la atención el paisaje. No importa si es ciudad o naturaleza,si lo hizo o lo preservó el hombre. A medida que uno viaja un poco más, comienza otra parte del aprendizaje que son los usos y costumbres sociales. En un turista occidental, en especial porteño, apurado y, probablemente escaso de humildad, puede meter la pata fácilmente. Ni hablar si además debe manejar. En mi caso, que hablo el italiano casi como lengua materna, cuando preguntaba sobre como se hacía algo me miraban preguntándose de que hospicio me había escapado.
Algunas observaciones sobre Italia
  • En los locales gastronómicos se paga en la caja al salir del local, muy pocas veces en la mesa.
  • No se deja propina, aunque recomiendo hacerlo si uno se vuelve habitué de un local. Se agradece efusivamente por la escasa frecuencia de su presencia.
  • Las pizzas son individuales, finitas, muy finitas pero del diámetro de una "grande" de Buenos Aires.
  • Las farmacias hacen turno siempre, hay días que trabajan y otros que no. Sabios, los farmacéuticos.
  • Las estaciones de servicio pueden tener self service cuando están cerradas, las máquinas toman tarjetas de crédito, monedas y/o billetes. Si está abierta te atienden normalmente.
  • Si el peatón pisó el asfalto, hay que pisar el freno, no el acelerador como nos es habitual.
  • En las rotondas, el derecho de paso corresponde al que ya entró, no al que ingresa. Ojo, muy importante.
  • Los peajes de las autopistas pueden ser automáticos, self service o atendidos por una persona. En estos últimos, la ventanilla por donde se pasa el dinero tiene un cepillo para que no se vuelen los papeles, ya fuesen tickets o biletes. Los que atienden te dan la misma bola que acá: ninguna.
  • La comida china sigue siendo la más barata.
  • Siempre se puede pedir vino en copa. contenido y en contenedor.

sábado, 30 de octubre de 2010

El Mercado



El título puede llevar a confusión a quienes influenciados por la economía, fuese o no deformación profesional en que voy hablar del mercado desde ese punto de vista. Lejos de mi mente arremeter con tema sesudo de ese tipo busco siempre relevar lo anecdótico en la sociedad que visitamos.

El Mercato es una vieja tradición que proviene desde el fondo de la historia, el mercado es la actividad comercial con vida propia y fuerte atracción en Cuneo y alrededores, como en el resto de las ciudades y poblaciones de Italia. Cada ciudad tiene un día de la semana para su mercado.
Es el acercarse al cliente por parte de los mercaderes que se van trasladando día a día por las poblaciones de la región circundante.

El Mercato es la feria, es el origen de lo que se ve en La Salada pero de orígenes fiscales más respetuosos que los de nuestra famosa romería del sur del Gran Buenos Aires.
Toda una zona del centro de la ciudad se reserva para realizar esta convocante actividad. La Piazza Galimberti, espacio abierto en la ciudad, la Via Roma, avenida central de la ciudad vieja y los alrededores del mercado municipal, se convierten el día martes en un despliegue inusual de puestos de venta de mercadería de todo tipo.
Todo tipo de mercadería se encuentra en este mercado semanal, frutas, verduras, carnes, pescados, ferreterías rodantes, ropa para mujer, para hombre, para niños, zapatos para todos los gustos, enormes rotiserías, queserías y fiambrerías montadas sobre camiones con enormes toldos que se despliegan automáticamente.
Es un lugar ideal para las mujeres porque para comprar con éxito hay que revolver y caminar mucho.
Es de noche, en esta época del año, cuando desde el hotel se siente un murmullo extraño amortiguado por los indispensables vidrios dobles de las carpinterías de los edificios.
En el primer hotel en que estuvimos estábamos en plena "area mercadale", abrí la ventana para abrir los postigones y se oía un murmullo originado en infinidad de voces pero hablando despacio.
Esta parte de Italia es distinta a los estereotipos que son más acordes a otras regiones más hacia el sud de la península.
La iluminación de los puestos, potente, pero de bajo consumo ilumina un escenario donde cientos de protagonistas, preguntan, evalúan, requieren, esperan y conversan en una simpática mezcla de piamontés con algo de italiano. Combinación inexpugnable como las vocales alargadas de los cordobeses argentinos.
Hay una clara diferenciación entre los comerciantes locales y los emigrantes de Africa y Asia, te lo hacen notar enfáticamente los locales.
Como en toda región con crisis económica se hacen evidentes los conflictos entre locales y extranjeros mas bien expresados que explícitos. Reclamos a los gobernantes, a los intendentes, a los dirigentes
No es casual que el Papa haya declarado esta semana que migrar es un derecho. Esta mención nos da la pauta del conflicto que se incrementa día a día en Italia.

Los otros actores del mercado económico están reclamando al gobierno que gobierne y que deje de dedicarse a escándalos políticos de Berlusconi o en la conocida búsqueda de roña tratando de transformar curriculums en prontuarios de los rivales políticos.
¿No les recuerda nada?

martes, 26 de octubre de 2010

Al Pancho le tocó viajar

En todos los países del mundo hay zonas de mayor atractivo turístico y otras que, pese a sus valores, son desconocidas.

Cuneo, en Italia, es una de estas últimas. Llamada la “provincia Granda” por ser la de mayor extensión de Italia tiene como característica ser una de las provincias de mayor cantidad de emprendimientos y también una de las menos comunicadas vialmente en el Norte de Italia.

[IMG]http://i691.photobucket.com/albums/vv279/felizalde55/viaje%20cuneo/MercadocubiertoCuneo019.jpg[/IMG]

Cuneo es una cuña, una pequeña meseta entre un río el Stura di Demonte y un torrente, el Gesso.

Fue asediadainfinidad de veces, fue una de las zonas de mayor desempeño de la guerrilla partigiana contra los alemanes ocupantes luego de la firma del armisticio por parte del Mariscal Badoglio. Infinidad de placas de mármol recuerdan a los partisanos muertos por defender la liberrttad de su pueblo.

Es una ciudad de 50.000 habitantes, cuya distancia menor a una autopista es de 33 km, distancia enorme para los parámetros de Italia.


Muy visitada por turistas o extranjeros ya que en sus calles se ven magrebíes, africanos de color, franceses, estadounidenses. Si la visibilidad lo permite, se ven las montañas formando un arco, extensísimo de casi 270°, que hoy amaneció blanco poruna copiosa nevada por encima de los 1000 mts de altura


Tiene una hermosísima ciudad vieja, Coni Veja con lugares encantadores, bien aprovechados con bares, restaurantes, oficinas puestas a todo vapor, manteniendo las características de los edificios antiguos. Con pórticos, recovas que te protegen de las inclemencias del frío en el otoño, ni que hablar en le invierno.


Hacía 40 años que no venía por estos lares y 22 que no pisaba Italia, algunas cosas cambiaron, otras son inmutables. Entre las que cambiaron es la conformación de la población. Hay un importante caudal inmigratorio de Oriente, países balcánicos, africanos. Se ve a la gente más amable que hace 40 años. No hay nada que hacer, el intercambio, mejora la raza.

sábado, 2 de octubre de 2010

El apuro: regreso a la juventud (estrictamente para hombres)

No acostumbro a sentarme en las cenas de parejas hombres por un lado y mujeres por otro, es más, me gusta estar mezclado porque te da la opción de distintos tipos de conversaciones.
El título es provocativo, on purpose, pero no discriminatorio. Sucede que, en este tema, los hombres sentirán en carne propia lo que relataré.

Escatológicos por demás, los hombres no valoramos adecuadamente los riesgos implícitos en una tarea íntima y personalísima como puede ser orinar.
Quién no escuchó esa conocida rima, que decía, sin tomar en cuenta la verdad histórica:
"Lo dijo Aristóteles, lo confirmó Platón,
la última gota queda siempre en el pantalón.
Curiosísima expresión, ya que estos dos grandes pensadores no usaba dicha prenda, que en cambio, si era utilizada por los persas, sus frecuentes enemigos, porque la consideraban ridícula.

Muy relacionado con este tema es el del apuro. Apuro que uno tiene, muchas veces, por una retención indebida del líquido elemento que los riñones producen.
Apuro señalado por las viejas chusmas del pueblo, que cuando alguien tenía un"descuido" o falla en la calidad del método anticonceptivo, se casaba "de apuro", situación inimaginable en esta época de la historia.

Volviendo al tema del apuro, el sistema urinario, el acelere, el abandono de los botones y, sobre todo la distracción de pensar en estos momentos, ya que no sé porque extraño motivo, es como que en el relax del esfinter urinario, la descompresión de la vejiga, la mente vuela, se fructifica, se expande y ahí en ese maldito momento, de errado cálculo, hablando de varones incircuncisos, es que ese último tramo de 2mm del prepucio, cae, dolorosamente en las fauces del cierre relámpago de la bragueta.
Si alguien piensa que el título de "cierre relámpago" del cierre a cremallera" o "Zipper" proviene de la facilidad en abrirlo y cerrarlo, le digo que está totalmente equivocado.
El cierre relámpago se denomina así, por deducción personal, por que cuando te enganchás la puntita de ciertas pudendas partes, el dolor es como si te pegara un rayo y el grito consecuente, su trueno, aunque salga aflautado.

Así fue como tuve el otro día, una experiencia de juventud a mis casi 55 pirulos Gracias a Dios, esas experiencias no se olvidan. Hay, en la adolescencia, una incertidumbre sobre como reaccionar, ¿lo bajo?, ¿puedo coordinar para bajarlo? ¿lo bajo o que? ¿Manché todo con sangre? (los hombres somos así de machos con estas cosas).
La memoria y por ende la experiencia, marcan algo, no esperes es solo prolongar la agonía, bajalo de una y ya...
Buena suerte y, sobre todo en el baño, más concentración, menos distracción y menos apuro.