martes, 3 de agosto de 2021

Hombres y mujeres

Hay hombres y hombres... básicamente mimosos, ya desde bebés, probablemente necesitemos límites y un poco de dificultades para seducir y darle una caricia a nuestro ego. "La gané.." sin pensar siquiera que su conquista no fue porque "tiró abajo la puerta" sino que por se la abrieron, aunque con el marco de la misma hinchado para que no piensan que la cosa es fácil. Hay masoquistas que les gusta sufrir un poco para darle más valor a esa relación y que le da savia a su veta artística. Miren lo que fue capaz de hacer Dante Alighieri por su Beatrice como para parir La Divina Commedia con su inmejorable infierno (según dicen los que la leyeron en casa porque no les quedó más remedio debido a su educación bicultural italo argentina. no es mi caso) Hay otros que han escrito lindos tangos. Hay otros que ni masocas, ni hombres. Hombres que no tienen solución, no tienen decisión y viven en una adolescencia perenne, fervientes practicantes del touch and go, en algún caso perfeccionan el guión pero el objetivo es uno solamente tratar de disfrutar sin asumir compromisos Para las mujeres más avispadas, que no son las menos, les es fácil verles la hilacha. Depende de la situación general la conducta que adoptan. no es lo mismo un tiempo de sequía que una abundante lluvia otoñal. Tienen momentos en que los maltratan, en otros momentos los usan y les hacen un touch and go más rápido aún de lo que el hombre pensaba. Hay otros hombres que picotean y su objetivo de mínima es un "touch and go" pero en el fondo es una búsqueda de un amor que en su momento tuvieron y que el tiempo diluyó o atropelló. Lo buscan, no tozudamente, si no abriendo el abanico de oportunidades, y una ve que encuentran la llave para que su alma rejuvenezca y florezca, lo cultivan con intensa dedicación. Así se ven sorpresas a cierta edad donde muchos no entienden el motivo de tal cosa. Hay hombres que deleitarían con gusto esa posible relación pero sienten que pasó su tiempo, su momento. Aceptan con melancolía una pérdida inevitable, les hiere el corazón pero en coherencia con su amor, no quieren hacer perder el tiempo a nadie o no quieren ser testigos de su propia errada evaluación ante un no hiriente y doloroso, difícil de superar..Saben si aceptarían límites o los propondrían, el acuerdo explícito que hace que debería dejar ciertos temas en claro, al menos por un periodo. Tienen la ventaja del tiempo vivido sin desperdiciar sus consecuencias, el callo en el alma de decepciones longevas que acumularon sabiduría en su corazón endurecido pero ávido de la hidratación del amor desenfrenado. Observan, meditan y tal vez ya están en otra relación estable y dejan correr una oportunidad atrayente o en su defecto, la toman, la idealizan, la construyen, la sostienen y la comparten plenamente con su nueva pareja y es ahí entonces donde recuerdan una frase de Oscar Wilde para estos casos: "Es un triunfo de la esperanza sobre la experiencia..."

Triste verificación

Ese día era de revelaciones. Revelaciones internas, pero revelaciones al fin, quizás las más dolorosas. No fue la primera de ellas la que lo sacudió, si no que desde esa primera revelación llegó a esta, volvió a la primera y siguió ese camino que no se abría frecuentemente, para bien o para mal.
La segunda revelación fue que pensaba mucho en demasiadas cosas, pero que la raíz de tal hecho era que estaba en soledad demasiadas horas del día.La soledad se iniciaba por la mañana, solo llegaba a recibir órdenes para la gestión de su consorcio o escuchaba relatos de trabajo que mayormente no le interesaban pero que servían de descarga para ella. El saludo matinal del hijo era un lacónico “Chau, Viejo” cuando pronunciaba palabra. Pocas veces. Proseguía en el auto donde ni siquiera se acompañaba con la radio porque prefería el silencio al reiterado anuncio. En la oficina tenía su propio despacho casi fuera de contacto con el resto de sus colaboradores. Cortaba esa soledad, algún día a la semana cuando regresaba con una compañera de trabajo que podría ser su hija pero que tenían muchas cosas en común. La noche, esa soledad seguía en la cocina y en su escritorio, ya que el trabajo de ella era intenso y extenso y sus intereses televisivos eran discordantes, salvo por un par de series.
La soledad era interior porque exteriormente estaba acompañado, pero el corazón y el alma se sentían solos y le ordenaban a la mente pensar el motivo de tal hecho.
El disparador fue que quiso poner en su mente la imagen de la mirada de una mujer que se hubiese enamorado por él. Fracasó. Intensamente. Buscó y rebuscó en su memoria y no conseguía ni una sola burbuja de memoria donde encontrar esa imagen. En la recorrida de su memoria encontró diversas miradas, la de reproche, la de desconsuelo, la de resignación, la de dar órdenes, la de pedir amablemente más allá de lo debido, pero la de mujer enamorada no figuraba o estaba tan escondida que no se podía descubrir. No era inexistente esa situación que una mujer estuviese enamorada de él, es que fue hace tanto tiempo que había pasado que la memoria la borró. Le dio una profunda tristeza que lo invadía desde la mente, y le horadaba el pecho arrancándole el corazón. No recordaba como era la sensación, la imagen, el intercambio silencioso que unos ojos lo miraran con la intensidad del amor que lo incendiase y generara una retribución recíproca  y que es la muestra de sentirse profundamente querido y deseado. Es el ego que el da el visto bueno al inicio del amor, pero uno no se da cuenta de ello, piensa que es otra cosa y se equivoca. Pasión… hacía rato que no sentía nada parecido a eso.  No sabía si mantener un letargo que lo llevara al olvido o a la inconsciencia de esa realidad o si despertar y sacudir toda idea, todo pensamiento alrededor de esa ausencia tan dolida, pese a que no se quedó dormido en ningún momento.
Sinceramente, deseaba estar muerto después de una revelación tan dura como esa. No era la solución, era solo el escape más fácil.
Repasó su relación de pareja y percibió que el interés hacia él pasaba por su disponibilidad para proveer, acompañar o hacer, no era interés en ver como él estaba o se sentía y el dolor de ese cuchillo virtual le laceró el corazón de lado a lado y de arriba hacia abajo, en cruz, al darse cuenta como la sentía
Sabía como era la mirada de una mujer enamorada, pero siendo él, un tercero, un outsider de la relación, no el emisor y, mucho menos, el receptor de tal cálido abrigo que es la mirada del amor. Sentía que la tristeza se hacía más profunda y quería salir de ella y nadar hacia arriba, hacia la luz del amor.
Sacudió la cabeza para que esos pensamientos revelados se estrujasen en algún rincón recóndito bien desconocido. Se escabulleron, casi sin dejar rastros en su mente, pero un dolor agudo en el pecho quedó impune un rato demasiado extenso y así fue como surgió todo esto. Es cierto que se aprende más de los fracasos, aunque solo fuesen revelados, que de los éxitos. Otra triste verificación. 

lunes, 6 de julio de 2020

Neuquén profundo 1ra

La vida, los compromisos, el respeto por la palabra dada nos van llevando en la vida a situaciones en las que, en algún momento, pensamos como utopías propias o ajenas o compartidas y como utopías que consideramos, les damos poco valor de concreción. En el fondo, una cuestión de charla de café, que por su propia naturaleza, sabemos de casi imposible concreción.
Ahí está el punto en cuestión, ..."de casi imposible concreción"...
Cinco años ha que Leandro Villegas, Coronel Mayor, Veterano de la Guerra de Malvinas, donde nos conocimos, Comando, integrante de la Compañía de Comandos 601, (punto determinante en esta viviencia), zapador, hijo de militar que falleció de un infarto a los 31 años alias Villy, un flor de tipo con quien es muy difícil pelearse, no porque ceda si no porque sabe acordar,  me habló de un viaje al sur recorriendo la cordillera de los Andes desde San Rafael, Mendoza hacia el sur hasta llegar a Ushuaia en un Mercedes Benz Clase G, modelo 1979. A fuer de ser sinceros, el viaje llegaba hasta Río Gallegos pero su madre, quien quedó viuda muy joven, y ya grande le dijo ¿y por qué no hasta Ushuaia? con lo que corrimos el extremo hasta dicho punto.
Le seguí la corriente con la certeza de imposible concreción, ya que ambos casados, dos hijos cada uno, trabajando ambos en ese momento y con una cierta ansia de rajarse más que de llegar, que ante la racionalidad femenina se presentaría un obstáculo insalvable que permitía el delirar sin riesgos.
Craso error el mío. Uno más a lo largo de decisiones que como bien decía un golfer muy amigo de mi padre, el Dr. Carlos Risso, "Más vale perdonar que andar averiguando".
De golpe y porrazo me encuentro en una situación en la que yo , ya no tenía impedimentos y es más por las circunstancias vividas era un buen corte para lo transcurrido durante el maldito año de 2019, en el que después de 6 difíciles meses con un cáncer que la atropelló pero no la doblegó, Margarita, mi esposa durante 35 años, falleció.
Haciendo gala de una bocaza, que siempre trae inconvenientes, llegó la hora de la verdad: Había que iniciar el viaje.
Pardiez, no me estaba rajando de nada, no sabía adonde iba a llegar.
Pära aquellos que no me conocen personalmente y para aquellos que si me conocen, pero por las dudas no saben todo, que yo fuese a realizar una travesía en 4x4 con acampe, aunque fuese solo una vez, no está dentro de mis habituales costumbres.
Mi hijo Mateo, con quien vivo, en una cena me pregunta: ¿qué es lo que van a ver, paisajes? Si, eso es lo que vamos a ver. su cara de desconsuelo por ser hijo mío y no entender que carajo me motivaba (me conoce muy bien) era absolutamente reveladora.
Me encanta el camping si es un hotel 4 estrellas pa' arriba. Eso de la aventura, en lo personal,  tenía el cupo cubierto con lo vivido en las Islas Malvinas en 1982, pero, como bien dice el dicho "El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras" y llegó el momento en el que el viaje se encaró en serio.
Primera realidad con la que me tropecé fueron las características del vehículo en cuestión: El MB 300 GD, con motor turbo es una garantía de pasar por cualquier lado por jodido que fuese, pero... sus añitos y deterioros naturales avizoraban el carácter espartano de su concepción. El aire acondicionado murió tiempo ha, la chapa está un tanto deteriorada y permite el paso de la tierra, en especial en el ripio y huellas, y su velocidad de crucero en su condición de excelente motor turbo diésel aconsejaban 85 km/h, para la ida que se banca para la vuelta, pero para un "zapato de buzo" de aquellos de traje y escafandra, es una tortura. Aclaro que uno de mis deseados objetivos del desarrollo de la tecnología es la realización del rayo transportador de la Enterprise que tan bien manejaba el Sr. Suru. De ese modo, viviría donde se me cantase y trabajaría en donde fuese sin sufrir. Si hablamos de utopías ¿por qué no puedo hablar de una de las mías?
Mi viejo me decía que era el "Emperador de la parafernalia". Es cierto, lo que sé es que el 90% de lo que llevo lo usamos. Sabía que iban a sobrar cosas pero para evaluar hay que hacer y analizar y en eso estamos. Cargados hasta el upite, no nos íbamos a quedar sin posibilidades de larga sobrevida si algo complicado nos sucedía.
Estas travesías se hacen con 2 o más vehículos, no con uno solo. Hacerlo en Febrero, época de compartir con la familia, impidió que se sumaran otros interesados en hacer el viaje. No por falta de interés, sino por sus propios legítimos compromisos familiares.
Gracias a Dios, surge la colaboración espontánea de aquellos que comparten un interés, lo que nos permitió obtener un montón de elementos prestados que nos facilitarían la vida en esta travesía. Carpa, anafes, infladores, ruedas de auxilio adicionales, catres, conservadora, parrillita portátil más lo que fuimos agregando, víveres secos, elementos de cocina, condimentos, caldos Maruchan, atún, hierbas y especias. Termos, bidones para combustible y para agua potable, mesa plegable, sillas director. Todos los líquidos imaginables y necesarios para el buen cuidado de la bestia G, garrafa de 3 kg, colchones inflables. Todo por si, porque si había posibilidad de cama, inodoro, ducha y techo, allá estábamos.




¿Pandemia?


Pasaban los dias sin cesar mientras el invierno se adentraba en nubes y precipitaciones, mientras el encierro perduraba sin esperanza de fin cercano.
En un principio, el cambio de situación, generaba algunos inconvenientes pero había una cantidad de ventajas en el encierro, ya fuese solitario o compartido, ocultas hasta ese momento, que compensaban con creces lo que se vivia.

Poco a poco las rutinas fueron cambiando, la intensa convivencia generaba situaciones extremas de discordia aletargada o de felicidad redescubierta. Se encontraron nuevos intereses en común, y un nuevo modo de compartir la intimidad y también del respeto de la intimidad del otro. Defectos, manías y obsesiones se desnudaron frente al otro y a su evaluación de costo beneficio en esa relación que, probablemente, se truncara.

Así fueron pasando los días, las semanas y empezaron a transcurrir los meses, ya que la meta se corría día a día, en virtud de los buenos resultados, que no acortaban el encierro. Extrañamente lo prolongaba.

La sensación de felicidad que se generó en un principio, al creerse a salvo fue mutando hacia una sensación de opresión y de engaño, donde se perdió el valor más importante: la confianza.
Nadie estaba preparado para un encierro tan prolongado aun cuando se arriesgase la vida frente a ese , si no se respetaba,

La gente empezó a modificar sus paradigmas de vida, empezó a entender que la calidad de vida prevalecía, con grandes beneficios, frente a una cantidad de años a vivir, en una situación insólita para la humanidad.

De a poco fueron pensando que la libertad era también poder elegir su propia muerte. 

lunes, 21 de mayo de 2018

¿Deja vú?

Año tras año, varios años ha, caminaba por su barrio y tenía la sensación que le iban a pegar un fuerte golpe de abajo hacia arriba entre la nuca y la oreja izquierda. Era recurrente, inexplicable, pero ahí tenía esa sensación. Era un golpe seco, con un objeto corto, no tenía más de 10 cm, era un golpe preciso, fuerte y que destrozaba el hueso. Moría por ese golpe.
No podía entender el motivo de esa sensación y lo peor, no podía confiarle a nadie ese secreto, lo tildarían de más loco, porque loco, ya lo estaba bastante. La sensación era concreta y desbordaba presencia, lo que la hacía real, aunque sin generar dolor.
Pasaron los años, tantos como para haber olvidado esa sensación incómoda, y sorpresivamente, se le clarificó el causante de ese golpe: un culatazo de fusil, fuerte seco, preciso, con maestría y seguridad. Nada que hiciese sufrir a la víctima, que era yo, era así, fatal.
Trató de juntar imágenes para tratar de completar o entender ese rompecabezas sensorial que lo obsesionaba cuando revoloteaba por su futura, o pasada, cabeza destrozada.
Pensó en un combate cuerpo a cuerpo, en un descuido de novato, en una reacción de experto contrincante que no daba oportunidad y la sabía aprovechar. No rematar al contrincante fue el inicio de su propio fin y ahora lo armaba con distintos pedazos de memoria o profecía.
¿Qué conflicto? ¿Dónde? ¿Cuándo? Parecía levemente contemporáneo como que las pocas imágenes que se bocetaban, no eran de épocas pretéritas o desconocidas.

La única certeza era su propia muerte.

martes, 20 de febrero de 2018

Profundamente escatológico

Estaba lo suficientemente borracho  como para cerrar los ojos y no perder el horizonte y caerse.
La ilusión le pasaba por embocarle al inodoro con el chorro de su micción y no mojar, ni la tabla, ni los pantalones. Tarea ímproba. No le daba para tanto.
"Buffaba qual bue" y se apoyaba en la pared mirando con satisfacción la orina que lo acosaba desde hacía rato, hasta ese puto momento.
Su sonrisa y expresión facial era de completo placer y satisfacción.
El chorro, firme y bien en el medio del inodoro, revelaba su presencia mediante el intenso ruido de su micción bien dirigida.
Miraba con fruición el desodorante de ambiente que se encontraba en la mochila del inodoro, consciente que podría sentarse, en cualquier e intempestivo momento en el inodoro, para una de sus deposiciones fétidas, muy fétidas y explosivas.
Borracho, pero no estúpido sobrellevaba su inestable situación.

martes, 14 de noviembre de 2017

Tinta

Fluye tinta por mi pluma
y por mis dedos manchados.
Fluye como sangre literaria,
aunque sean torpes palabras
y secas oraciones.

Fluye como ese pensamiento
que cae sin pausa, y con mucha prisa
para no terminar en la nada.

Tinta como sangre alimentas
la hoja del prístino papel
para que algo quede
de este hombre más allá
de su vida
y que escribe sin saber
el motivo de tal cosa.

Empieza como juego
y sigue sin freno cayendo
sin parar, como si la
gravedad se incrementase.

Fluye tinta, fluye sobre
la savia del árbol caído
transformado en blanco papel,
así las ideas, a través tuyo,
lo empapan y perduran.