miércoles, 13 de marzo de 2024

Lluvia, tormenta, recuerdos

 Las casas tienen características que los departamentos no tienen. Una de ellas es sentir la lluvia. 

La lluvia se escucha de otro modo, más expresiva, las gotas que caen, el agua que cae por las canaletas. El viento, el viento que suena sordamente pero incesante.

Todo eso me retrotrae a Malvinas. A esas noches en el pozo mientras esperábamos el cañoneo de las fragata, cubiertos pero salpicados, con el viento por todos lados, la lluvia incesante y el frío que se sumaba generosamente a la circunstancia. 

Largas noches de tiempos e historias compartidas, de preguntas retóricas que se responden en la extensión de la espera. Espera del cañoneo, espera del desembarco, espera tensa que te mantiene alerta sin pausa.

Las noches de lluvia intensa, como la que vivimos anoche, no son buenas.


sábado, 5 de febrero de 2022

Carta a Juan Terranova

 

Una llamada perdida por What’s app pero con una selfie de alguien que podría ser conocido o lo parecía, al menos.


“Tengo una llamada perdida tuya pero no sé quien sos y si necesitabas algo. Gracias.”



Así empezó esta historia, que no sé si será breve o prolongada.

Chateamos, intercambiamos frases y entre todo eso, resultó que querías hablar de las cartas de Malvinas, ya que Santiago, un hermano mayor Mercante de la turba, el miedo y la resiliencia me había nombrado por algo, que yo jamás hubiese recordado.


Las cartas de Malvinas, ¿cuáles? ¿las que nunca recibí? ¿las que no sentí necesidad de escribir porque no tenía oportunidad de enviar?


Mentira, una carta escribí para mis padres que recibí en Buenos Aires, tiempo después de haber llegado desde las Islas.


Sé que hace poco la vi pero no tengo idea donde y en el caos generalizado que tengo en mis cosas, que no frecuento habitualmente, pese a buscarla, no la encuentro.


Por lo poco que recuerdo, era una de esas cartas neutras, donde quien escribe evita sutilmente de no expresar lo que siente y vive para no perturbar al receptor de dicha misiva.

Creo que ellos nunca la leyeron, quizás porque me la quedé y la guardé. Tampoco supieron que hubiese llegado. Tampoco creo que les interesase, ya que yo, ya estaba en casa.


Es muy raro, hijo único, pero no de aquellos idolatrados, si no muchas veces vilipendiado. Circunstancias de la vida que nos ha tocado vivir, muchas veces sufrir.


El caso es que las cartas para un marino mercante tenían, tienen un significado especial, ya que no existía en esa época la instanteneidad, en cualquier momento, salvo por la consideración de los tiempos de descanso ajenos, que el Zoom, el Meet, el WhatsApp o la app que mierda fuese, que te permite comunicarte de una punta a otra del globo, sin costos y a nuestra propia y entera voluntad.


La carta es una expresión literaria que en siglos nos unió y que se fue disipando frente a la IT y su inmediatez.

En la carta de un mercante, escrita entre puerto y puerto, con la ansiosa esperanza de recibir una respuesta desde nuestra pareja, tenía el relato de lo que sucedía a bordo y de muchas reflexiones de eso y de lo que atrás habíamos dejado al zarpar.

Zarpar que permitía una vida extraña para el resto de los terrestres, que nos permitió vivir muy bien, económicamente, y que también permitió compartir con la familia destinos exóticos, en aquella época, los 80 y los 90 del siglo 20, que ahora son alcanzables, con mayor o menor facilidad, acorde a los vaivenes de nuestra economía y las malas decisiones de nuestros dirigentes.


“Estimado señor Elizalde, mi nombre es Juan Terranova. Trabajo en el Museo Malvinas. ¿Lo podría llamar mañana a la mañana? Prometo no robarle mucho tiempo. Gracias. Es un honor saludarlo para mi.”


Sonaron todas las alarmas que se pudiesen encender. No sos vos, soy yo.

Tiempo es lo que me sobra, viudo y jubilado.

Yo SOY Pancho Elizalde. Si alguien dice Francisco, me doy vuelta para ver si Bergoglio está por acá cerca.

Laboralmente, socialmente, siempre soy Pancho Elizalde, en ámbitos formales e informales, por supuesto, también.

¿Un honor saludarme? ¿Qué tomó este muchacho en el desayuno?


Qu no se malinterprete lo que escribo, que es lo que digo habitualmente. Me tocó una circunstancia no deseada, pero no rechazada. Aceptada con el fin de dar lo mejor de mi, como en cualquier otra circunstancia de mi vida. Hice lo mejor que pude, mal o bien.

¿Deseada?, no para nada, no me gusta meterme en quilombos, mucho menos organizados por otros, pero jamás dejaré de cumplir los juramentos, promesas o afirmaciones que he hecho. Nadie podrá decirme que lo dejé en la estacada y, si recibió una respuesta contraria a la esperada, siempre hubo un fundamento.


“¿Juráis defender la Patria hasta perder la vida?”

“Si, juro”


Ese juramento lo hice como soldado conscripto del Ejército Argentino en 1977.

En 1982 me tocó, de algún modo cumplirlo.

No me ofrecí como voluntario. Cuando me dijeron que había que llevar un buque al Sur, no me negué. Acepté la misión. Tocó Malvinas.


No puedo hablar de las cartas de Malvinas, solo recibí una escrita por mí, ya en casa de mis padres.


Podríamos hablar de las cartas de los mercantes, de la consecuencia de escribir todos los días un poco, con hechos y pensamientos, observaciones de situaciones vividas en casa, no más que eso.


Juan Terranova, spoileemos. ¿Museo Malvinas? Hmmmmmm.

Nunca fui, vivo a 12 cuadras, tengo mucho tiempo, para mi con suerte podría ser terreno neutral, no lo creo. Es terreno hostil.

Te preguntarás ¿por qué hostil?

Porque, lamentablemente, no existen descripciones o análisis objetivos. Todos ellos tienen un sesgo.

En el caso de Malvinas, hay un sesgo que me molesta mucho y es que quien presenta su parte de la verdad, la presenta como TODA la verdad.

Desde mi punto de vista personal, es falso y no permite que podamos entender y conocer todos los aspectos de un hecho de múltiples protagonistas y de infinitas circunstancias.

Admito y respeto que cada uno tenga su parte de la verdad, como la pieza de un rompecabezas.

Lo que en estos 40 años, desde la guerra hasta ahora, y los 13 años desde que hablamos sobre ella, es que esa pieza del rompecabezas tiene partes que son ciertas y que vivimos y el resto se arman en base a la especulación en la que pensamos como fue. Casi siempre no es así, y si no encontramos quien tiene la pieza que encaja con la nuestra en esa parte de la historia con su verificación de los hechos, estamos fallándole a la verdad y a quienes tienen el cariño de armar ese rompecabezas, que en este caso, es lo vivido en la Guerra de Malvinas.


Juan Terranova, spoileemos.

¿Quién es? ¿Por qué me parece conocido?


Viva Google, el cantaclaro y surgen Juan Terranova, blogs, libros, ¿Libros? Puerto Belgrano, ficción sobre el Crucero, entre otros pero fui a lo específico.

¿Está en Amazon? Aaaaadentro.

Perdí la fascinación del papel y el libro cuando pude tener un Kindle. Mi tiempo de lectura en mi tiempo de trabajador que usaba el tren y el subte, era el tiempo de transporte, una hora de ida y otra de vuelta, con esperas, pisotones, amontonamientos parados se facilitaba por el solo hecho de tener un dispositivo liviano, con una biblioteca en su memoria y que para cambiar de página solo había que mover un dedo para presionar el costado derecho de su pantalla.


Así surge que ya poco me falta para terminarlo y me sentí atrapado por su trama y su estilo, con esa mezcla de personales reales y otros que no lo son.

Con algunas mínimas observaciones para hacerle, pero que nada degradan la sensación de estar recorriendo las cubiertas, los pasillos, los sollados, la enfermería, el comedor y los camarotes del CRUBE.


Gracias, Juan. Muy bueno

No sé de que carajo vas a querer que hable el martes.


Buenas noches.


P.D.

La expresión es “irse por ojo”, no “irse por el ojo”

En la Armada a los oficiales se les dice señor. Solo se les dice sr almirante a esos oficiales superiores. Nunca se les dice por la jerarquía.


Escribo cuando me encuentro en la oscuridad y busco la luz al final del túnel.

Hacía casi 3 años que no escribía.


La verdad es que estos 40 años se van transformando en algo difícil de vivir, porque en la curiosidad ajena nos hace revivir, que es muy distinto a recordar, lo que en ese tiempo vivimos.

Revivir es varios pasos hacia atrás que el recordar. Es la expresión SETP (síndrome de estrés postraumático) o PTSD en inglés (Post Traumatic syndrome disease).


Para salir de eso tuve que hacer terapia hace 5 años, orientado por una amiga psicóloga especializada en PTSD.

Así fue que encaré la cura.


Es solo para que sepas, no para psicopatearte.



Pancho Elizalde


martes, 3 de agosto de 2021

Húmeda herramienta

Si la Vida nos lleva de la nariz habrá que estornudar para empujarla y mostrarle que la Vida la vamos llevando nosotros.

Sabiduría

Sabio es aquel que vive según sus convicciones, intereses, valores y goces sin joder a los demás.

En la vida hay ciclos que se cumplen y parte de la sabiduría necesaria para el mejor vivir, propio y ajeno, es saber respetarlos, terminarlos e iniciar nuevos. Todo eso viene desde el interior de cada uno y está más allá de toda racionalización e interpretación. La sensación del ciclo cumplido es clara y concreta, más allá de la voluntad consciente de aceptarlo y actuar en consecuencia.
A medida que el tiempo pasa, que las experiencias se acumulan, los costos se evalúan y se pesan, la claridad de pensamiento del sabio no fuerza los ciclos cumplidos y acepta la realidad.
Muchas y reiteradas veces, el cumplimiento del ciclo propio lo determinan otros con los cuales se comparten actividades y lo deciden sin ser los suficientemente honestos hacia uno para comunicarlo para que el cumplimentado no sufra el desconsuelo de encontrarse fuera de algo más allá de su capacidad o deseo de proseguirlo.
Eso duele y lastima, porque la mayor parte de las veces, el que su ciclo "cumplió" tiene una visión y perspectiva distinta. La base de una buena vida para propios y otros es la honestidad de los actos, las decisiones y su adecuada y honesta comunicación.
Lo cortés no quita lo valiente

Hombres y mujeres

Hay hombres y hombres... básicamente mimosos, ya desde bebés, probablemente necesitemos límites y un poco de dificultades para seducir y darle una caricia a nuestro ego. "La gané.." sin pensar siquiera que su conquista no fue porque "tiró abajo la puerta" sino que por se la abrieron, aunque con el marco de la misma hinchado para que no piensan que la cosa es fácil. Hay masoquistas que les gusta sufrir un poco para darle más valor a esa relación y que le da savia a su veta artística. Miren lo que fue capaz de hacer Dante Alighieri por su Beatrice como para parir La Divina Commedia con su inmejorable infierno (según dicen los que la leyeron en casa porque no les quedó más remedio debido a su educación bicultural italo argentina. no es mi caso) Hay otros que han escrito lindos tangos. Hay otros que ni masocas, ni hombres. Hombres que no tienen solución, no tienen decisión y viven en una adolescencia perenne, fervientes practicantes del touch and go, en algún caso perfeccionan el guión pero el objetivo es uno solamente tratar de disfrutar sin asumir compromisos Para las mujeres más avispadas, que no son las menos, les es fácil verles la hilacha. Depende de la situación general la conducta que adoptan. no es lo mismo un tiempo de sequía que una abundante lluvia otoñal. Tienen momentos en que los maltratan, en otros momentos los usan y les hacen un touch and go más rápido aún de lo que el hombre pensaba. Hay otros hombres que picotean y su objetivo de mínima es un "touch and go" pero en el fondo es una búsqueda de un amor que en su momento tuvieron y que el tiempo diluyó o atropelló. Lo buscan, no tozudamente, si no abriendo el abanico de oportunidades, y una ve que encuentran la llave para que su alma rejuvenezca y florezca, lo cultivan con intensa dedicación. Así se ven sorpresas a cierta edad donde muchos no entienden el motivo de tal cosa. Hay hombres que deleitarían con gusto esa posible relación pero sienten que pasó su tiempo, su momento. Aceptan con melancolía una pérdida inevitable, les hiere el corazón pero en coherencia con su amor, no quieren hacer perder el tiempo a nadie o no quieren ser testigos de su propia errada evaluación ante un no hiriente y doloroso, difícil de superar..Saben si aceptarían límites o los propondrían, el acuerdo explícito que hace que debería dejar ciertos temas en claro, al menos por un periodo. Tienen la ventaja del tiempo vivido sin desperdiciar sus consecuencias, el callo en el alma de decepciones longevas que acumularon sabiduría en su corazón endurecido pero ávido de la hidratación del amor desenfrenado. Observan, meditan y tal vez ya están en otra relación estable y dejan correr una oportunidad atrayente o en su defecto, la toman, la idealizan, la construyen, la sostienen y la comparten plenamente con su nueva pareja y es ahí entonces donde recuerdan una frase de Oscar Wilde para estos casos: "Es un triunfo de la esperanza sobre la experiencia..."

Triste verificación

Ese día era de revelaciones. Revelaciones internas, pero revelaciones al fin, quizás las más dolorosas. No fue la primera de ellas la que lo sacudió, si no que desde esa primera revelación llegó a esta, volvió a la primera y siguió ese camino que no se abría frecuentemente, para bien o para mal.
La segunda revelación fue que pensaba mucho en demasiadas cosas, pero que la raíz de tal hecho era que estaba en soledad demasiadas horas del día.La soledad se iniciaba por la mañana, solo llegaba a recibir órdenes para la gestión de su consorcio o escuchaba relatos de trabajo que mayormente no le interesaban pero que servían de descarga para ella. El saludo matinal del hijo era un lacónico “Chau, Viejo” cuando pronunciaba palabra. Pocas veces. Proseguía en el auto donde ni siquiera se acompañaba con la radio porque prefería el silencio al reiterado anuncio. En la oficina tenía su propio despacho casi fuera de contacto con el resto de sus colaboradores. Cortaba esa soledad, algún día a la semana cuando regresaba con una compañera de trabajo que podría ser su hija pero que tenían muchas cosas en común. La noche, esa soledad seguía en la cocina y en su escritorio, ya que el trabajo de ella era intenso y extenso y sus intereses televisivos eran discordantes, salvo por un par de series.
La soledad era interior porque exteriormente estaba acompañado, pero el corazón y el alma se sentían solos y le ordenaban a la mente pensar el motivo de tal hecho.
El disparador fue que quiso poner en su mente la imagen de la mirada de una mujer que se hubiese enamorado por él. Fracasó. Intensamente. Buscó y rebuscó en su memoria y no conseguía ni una sola burbuja de memoria donde encontrar esa imagen. En la recorrida de su memoria encontró diversas miradas, la de reproche, la de desconsuelo, la de resignación, la de dar órdenes, la de pedir amablemente más allá de lo debido, pero la de mujer enamorada no figuraba o estaba tan escondida que no se podía descubrir. No era inexistente esa situación que una mujer estuviese enamorada de él, es que fue hace tanto tiempo que había pasado que la memoria la borró. Le dio una profunda tristeza que lo invadía desde la mente, y le horadaba el pecho arrancándole el corazón. No recordaba como era la sensación, la imagen, el intercambio silencioso que unos ojos lo miraran con la intensidad del amor que lo incendiase y generara una retribución recíproca  y que es la muestra de sentirse profundamente querido y deseado. Es el ego que el da el visto bueno al inicio del amor, pero uno no se da cuenta de ello, piensa que es otra cosa y se equivoca. Pasión… hacía rato que no sentía nada parecido a eso.  No sabía si mantener un letargo que lo llevara al olvido o a la inconsciencia de esa realidad o si despertar y sacudir toda idea, todo pensamiento alrededor de esa ausencia tan dolida, pese a que no se quedó dormido en ningún momento.
Sinceramente, deseaba estar muerto después de una revelación tan dura como esa. No era la solución, era solo el escape más fácil.
Repasó su relación de pareja y percibió que el interés hacia él pasaba por su disponibilidad para proveer, acompañar o hacer, no era interés en ver como él estaba o se sentía y el dolor de ese cuchillo virtual le laceró el corazón de lado a lado y de arriba hacia abajo, en cruz, al darse cuenta como la sentía
Sabía como era la mirada de una mujer enamorada, pero siendo él, un tercero, un outsider de la relación, no el emisor y, mucho menos, el receptor de tal cálido abrigo que es la mirada del amor. Sentía que la tristeza se hacía más profunda y quería salir de ella y nadar hacia arriba, hacia la luz del amor.
Sacudió la cabeza para que esos pensamientos revelados se estrujasen en algún rincón recóndito bien desconocido. Se escabulleron, casi sin dejar rastros en su mente, pero un dolor agudo en el pecho quedó impune un rato demasiado extenso y así fue como surgió todo esto. Es cierto que se aprende más de los fracasos, aunque solo fuesen revelados, que de los éxitos. Otra triste verificación. 

lunes, 6 de julio de 2020

Neuquén profundo 1ra

La vida, los compromisos, el respeto por la palabra dada nos van llevando en la vida a situaciones en las que, en algún momento, pensamos como utopías propias o ajenas o compartidas y como utopías que consideramos, les damos poco valor de concreción. En el fondo, una cuestión de charla de café, que por su propia naturaleza, sabemos de casi imposible concreción.
Ahí está el punto en cuestión, ..."de casi imposible concreción"...
Cinco años ha que Leandro Villegas, Coronel Mayor, Veterano de la Guerra de Malvinas, donde nos conocimos, Comando, integrante de la Compañía de Comandos 601, (punto determinante en esta viviencia), zapador, hijo de militar que falleció de un infarto a los 31 años alias Villy, un flor de tipo con quien es muy difícil pelearse, no porque ceda si no porque sabe acordar,  me habló de un viaje al sur recorriendo la cordillera de los Andes desde San Rafael, Mendoza hacia el sur hasta llegar a Ushuaia en un Mercedes Benz Clase G, modelo 1979. A fuer de ser sinceros, el viaje llegaba hasta Río Gallegos pero su madre, quien quedó viuda muy joven, y ya grande le dijo ¿y por qué no hasta Ushuaia? con lo que corrimos el extremo hasta dicho punto.
Le seguí la corriente con la certeza de imposible concreción, ya que ambos casados, dos hijos cada uno, trabajando ambos en ese momento y con una cierta ansia de rajarse más que de llegar, que ante la racionalidad femenina se presentaría un obstáculo insalvable que permitía el delirar sin riesgos.
Craso error el mío. Uno más a lo largo de decisiones que como bien decía un golfer muy amigo de mi padre, el Dr. Carlos Risso, "Más vale perdonar que andar averiguando".
De golpe y porrazo me encuentro en una situación en la que yo , ya no tenía impedimentos y es más por las circunstancias vividas era un buen corte para lo transcurrido durante el maldito año de 2019, en el que después de 6 difíciles meses con un cáncer que la atropelló pero no la doblegó, Margarita, mi esposa durante 35 años, falleció.
Haciendo gala de una bocaza, que siempre trae inconvenientes, llegó la hora de la verdad: Había que iniciar el viaje.
Pardiez, no me estaba rajando de nada, no sabía adonde iba a llegar.
Pära aquellos que no me conocen personalmente y para aquellos que si me conocen, pero por las dudas no saben todo, que yo fuese a realizar una travesía en 4x4 con acampe, aunque fuese solo una vez, no está dentro de mis habituales costumbres.
Mi hijo Mateo, con quien vivo, en una cena me pregunta: ¿qué es lo que van a ver, paisajes? Si, eso es lo que vamos a ver. su cara de desconsuelo por ser hijo mío y no entender que carajo me motivaba (me conoce muy bien) era absolutamente reveladora.
Me encanta el camping si es un hotel 4 estrellas pa' arriba. Eso de la aventura, en lo personal,  tenía el cupo cubierto con lo vivido en las Islas Malvinas en 1982, pero, como bien dice el dicho "El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras" y llegó el momento en el que el viaje se encaró en serio.
Primera realidad con la que me tropecé fueron las características del vehículo en cuestión: El MB 300 GD, con motor turbo es una garantía de pasar por cualquier lado por jodido que fuese, pero... sus añitos y deterioros naturales avizoraban el carácter espartano de su concepción. El aire acondicionado murió tiempo ha, la chapa está un tanto deteriorada y permite el paso de la tierra, en especial en el ripio y huellas, y su velocidad de crucero en su condición de excelente motor turbo diésel aconsejaban 85 km/h, para la ida que se banca para la vuelta, pero para un "zapato de buzo" de aquellos de traje y escafandra, es una tortura. Aclaro que uno de mis deseados objetivos del desarrollo de la tecnología es la realización del rayo transportador de la Enterprise que tan bien manejaba el Sr. Suru. De ese modo, viviría donde se me cantase y trabajaría en donde fuese sin sufrir. Si hablamos de utopías ¿por qué no puedo hablar de una de las mías?
Mi viejo me decía que era el "Emperador de la parafernalia". Es cierto, lo que sé es que el 90% de lo que llevo lo usamos. Sabía que iban a sobrar cosas pero para evaluar hay que hacer y analizar y en eso estamos. Cargados hasta el upite, no nos íbamos a quedar sin posibilidades de larga sobrevida si algo complicado nos sucedía.
Estas travesías se hacen con 2 o más vehículos, no con uno solo. Hacerlo en Febrero, época de compartir con la familia, impidió que se sumaran otros interesados en hacer el viaje. No por falta de interés, sino por sus propios legítimos compromisos familiares.
Gracias a Dios, surge la colaboración espontánea de aquellos que comparten un interés, lo que nos permitió obtener un montón de elementos prestados que nos facilitarían la vida en esta travesía. Carpa, anafes, infladores, ruedas de auxilio adicionales, catres, conservadora, parrillita portátil más lo que fuimos agregando, víveres secos, elementos de cocina, condimentos, caldos Maruchan, atún, hierbas y especias. Termos, bidones para combustible y para agua potable, mesa plegable, sillas director. Todos los líquidos imaginables y necesarios para el buen cuidado de la bestia G, garrafa de 3 kg, colchones inflables. Todo por si, porque si había posibilidad de cama, inodoro, ducha y techo, allá estábamos.




¿Pandemia?


Pasaban los dias sin cesar mientras el invierno se adentraba en nubes y precipitaciones, mientras el encierro perduraba sin esperanza de fin cercano.
En un principio, el cambio de situación, generaba algunos inconvenientes pero había una cantidad de ventajas en el encierro, ya fuese solitario o compartido, ocultas hasta ese momento, que compensaban con creces lo que se vivia.

Poco a poco las rutinas fueron cambiando, la intensa convivencia generaba situaciones extremas de discordia aletargada o de felicidad redescubierta. Se encontraron nuevos intereses en común, y un nuevo modo de compartir la intimidad y también del respeto de la intimidad del otro. Defectos, manías y obsesiones se desnudaron frente al otro y a su evaluación de costo beneficio en esa relación que, probablemente, se truncara.

Así fueron pasando los días, las semanas y empezaron a transcurrir los meses, ya que la meta se corría día a día, en virtud de los buenos resultados, que no acortaban el encierro. Extrañamente lo prolongaba.

La sensación de felicidad que se generó en un principio, al creerse a salvo fue mutando hacia una sensación de opresión y de engaño, donde se perdió el valor más importante: la confianza.
Nadie estaba preparado para un encierro tan prolongado aun cuando se arriesgase la vida frente a ese , si no se respetaba,

La gente empezó a modificar sus paradigmas de vida, empezó a entender que la calidad de vida prevalecía, con grandes beneficios, frente a una cantidad de años a vivir, en una situación insólita para la humanidad.

De a poco fueron pensando que la libertad era también poder elegir su propia muerte. 

lunes, 21 de mayo de 2018

¿Deja vú?

Año tras año, varios años ha, caminaba por su barrio y tenía la sensación que le iban a pegar un fuerte golpe de abajo hacia arriba entre la nuca y la oreja izquierda. Era recurrente, inexplicable, pero ahí tenía esa sensación. Era un golpe seco, con un objeto corto, no tenía más de 10 cm, era un golpe preciso, fuerte y que destrozaba el hueso. Moría por ese golpe.
No podía entender el motivo de esa sensación y lo peor, no podía confiarle a nadie ese secreto, lo tildarían de más loco, porque loco, ya lo estaba bastante. La sensación era concreta y desbordaba presencia, lo que la hacía real, aunque sin generar dolor.
Pasaron los años, tantos como para haber olvidado esa sensación incómoda, y sorpresivamente, se le clarificó el causante de ese golpe: un culatazo de fusil, fuerte seco, preciso, con maestría y seguridad. Nada que hiciese sufrir a la víctima, que era yo, era así, fatal.
Trató de juntar imágenes para tratar de completar o entender ese rompecabezas sensorial que lo obsesionaba cuando revoloteaba por su futura, o pasada, cabeza destrozada.
Pensó en un combate cuerpo a cuerpo, en un descuido de novato, en una reacción de experto contrincante que no daba oportunidad y la sabía aprovechar. No rematar al contrincante fue el inicio de su propio fin y ahora lo armaba con distintos pedazos de memoria o profecía.
¿Qué conflicto? ¿Dónde? ¿Cuándo? Parecía levemente contemporáneo como que las pocas imágenes que se bocetaban, no eran de épocas pretéritas o desconocidas.

La única certeza era su propia muerte.

martes, 20 de febrero de 2018

Profundamente escatológico

Estaba lo suficientemente borracho  como para cerrar los ojos y no perder el horizonte y caerse.
La ilusión le pasaba por embocarle al inodoro con el chorro de su micción y no mojar, ni la tabla, ni los pantalones. Tarea ímproba. No le daba para tanto.
"Buffaba qual bue" y se apoyaba en la pared mirando con satisfacción la orina que lo acosaba desde hacía rato, hasta ese puto momento.
Su sonrisa y expresión facial era de completo placer y satisfacción.
El chorro, firme y bien en el medio del inodoro, revelaba su presencia mediante el intenso ruido de su micción bien dirigida.
Miraba con fruición el desodorante de ambiente que se encontraba en la mochila del inodoro, consciente que podría sentarse, en cualquier e intempestivo momento en el inodoro, para una de sus deposiciones fétidas, muy fétidas y explosivas.
Borracho, pero no estúpido sobrellevaba su inestable situación.

martes, 14 de noviembre de 2017

Tinta

Fluye tinta por mi pluma
y por mis dedos manchados.
Fluye como sangre literaria,
aunque sean torpes palabras
y secas oraciones.

Fluye como ese pensamiento
que cae sin pausa, y con mucha prisa
para no terminar en la nada.

Tinta como sangre alimentas
la hoja del prístino papel
para que algo quede
de este hombre más allá
de su vida
y que escribe sin saber
el motivo de tal cosa.

Empieza como juego
y sigue sin freno cayendo
sin parar, como si la
gravedad se incrementase.

Fluye tinta, fluye sobre
la savia del árbol caído
transformado en blanco papel,
así las ideas, a través tuyo,
lo empapan y perduran.

martes, 6 de septiembre de 2016

Condena

Acusenmé,
pero no serán Uds. mis jueces.
Acusenme de inocente  y de estúpido
por querer combatir su cinismo con valores.


Traten de vencer mi fortaleza,
con falsas acusaciones.
No se equivoquen, la fuerza de Uds.
es circunstancial, la mia es eterna.


Sólo dos podrían ser mis jueces,
pero en el camino los he perdido:
Dios y mi conciencia.
A Dios lo perdí un día al ver en Uds
el resultado de su mala creación
Mi conciencia es solo mía y así como la tuve,
así la perdí para pagarles a Uds. el daño cometido.


Tiemblen, sean temerosos de Dios
y de sus infinitas manos humanas
que a Uds pagarán por el daño cometido.
No escaparán, sus bolsillos llenos de oro,
no les permitirán huir.
Muertos serán de día o de noche pero
de cualquier modo la escena será oscura.
Solo el miedo de sus ojos,
energizados por su propio egoísmo,
verán el momento del pago final.
Lento y cruento será...


Malditos serán eternamente,
aunque no haya otra vida
más allá de ésta, y si la hay
con más razón pagarán
porque lo hecho por Uds,.
el perdón

jamás alcanzarán.

martes, 20 de octubre de 2015

Intereses en la vida

Si, así como tengo un black side fuerte like The Force, tengo un lado luminoso en ella.
Son tantas las cosas que quiero disfrutar, ver, conocer y profundizar, que por eso surge en un claro caso de yin y yang, mi lado oscuro.
Me quiero jubilar, deseo fervientemente poder jubilarme como para disfrutar lo que me quede de vida.
Mi familia, mi mujer a quien amo y deseo aunque no le haga pasar sus mejores momentos por esos fantasmas que me acompañan fielmente. Fantasmas propios de mi propia naturaleza, no de otros.
Tantas música para escuchar bebop, clásica en sus diversas variantes, tangos instrumentales. Leer, historia, novelas, novelas policiales nórdicas, cubanas, sicilianas, griegas y chinas o de donde fuesen.
Aprender Go, estrategia, creatividad, meditación y oración, pisar los bordes del acantilado de la Fe, ir y volver de ella para quedarme sumergido convencido en ella.
La vida no es solo trabajo, el trabajo es solo circunstancia, mecenas que nos permite hacer otras cosas si nos entrenamos para ello.
La vida es luz pero los boludos, que son opacos, atenuan su brillo.
Los amigos, los buenos que son para para todo, los amigos que se focalizan en una actividad y no para todo, pero que está bien que sea así porque de su foco se saca el máximo posible.
Escribir, si escribir para torturarlos con todas mis estupideces que son muchas variadas  y en, muchos casos, profundas estupideces.
Siempre hay una vida si te preparás para eso, nadie simula toda su vida y se transforma en un minuto, porque la simulación llevada adelante mucho tiempo se hace carme o prótesis eterna.
Vivamos aunque como cuando le preguntaron al suicida que quería hacer de su vida dijo claramente: Terminarla.

Prueba

Tu cuello ardiente,
el filo helado, liso, brillante
agudo y silencioso, busca su lugar
para trabajar con eficiencia.

Tu pulso oscilante, ubica al filo 
en el punto adecuado.
Nada se siente, 
la marca por la barba
queda oculta.

La piel latente recuerda su paso
de prueba en la noche solitaria.

¿Se sentirá la sangre caer
hirviendo por la bronca?
¿Se sentirá la vida correr
hacia la muerte?

¿Llegará la muerte fría?
¿Qué conciencia estará presente?
¿La aliviada por la muerte,
la frustrada por la vida?

lunes, 19 de octubre de 2015

Regreso

No volví a olvidarme, ni de Uds. ni de muchas experiencias.
 Al contrario, estaba rodeado, 
tan rodeado como una fuerza paracaidista en su rol de combate pleno. 
Recuerdos latentes, subconscientes, comparaciones de vida, de compromisos y valores.
Estaba aferrado y la pelea fue continua toda la semana pasada. 
El combate se materializa en angustia, en ganas de llorar que no se concretan y que atrapa una frustración por lo no hecho antes y ahora. 
Espasmos, fuertes espasmos que te voltean por el dolor y que, a veces, solo se soluciona durmiendo, 
es decir perdiendo conciencia de ellos.
Fue una pelea dura y que, 
repentinamente, se detuvo.
Si, son los mismos recuerdos los que no me permitieron escribir sobre ellos. 
¿Tendrán el temor de desaparecer? 
¿Será que cerrar un círculo de vida pasada los llevará a la extinción? 
¿No será que si el círculo se cierra, los recuerdos evolucionen y 
se transformen en algo presente en la vida pero de mejores consecuencias? 
¿Necesitarán generar un daño para justificar su presencia? 
Espero que no.

¿y los vivos?

Pasa el tiempo y los recuerdos quedan. 
Pasan los días sin cesar y sin César que conduzca la vida.
Siento que se escabulle entre los dedos y no sé cuanto tiempo más será así.
¿Percibiré que estoy vivo o la decadencia será tan clara de no poder saber?
¿Vale la pena seguir transcurriendo el tiempo sin rédito, salvo el monetario?

Solo preguntas y sin respuestas surcan mis pensamientos. 
El fin siempre está cerca, muy cerca y no lo sabemos. 
El final muchas veces no se percibe hasta que transcurrió.
¿Se percibirá ese instante de transición?
¿Se cumplirán las promesas tantas veces hechas desde hace tantos años?

Persisten las dudas, los conceptos pierden consistencia, 
los valores se diluyeron y el futuro se oscurece.
La mediocridad nos rodea y la ignorancia hace gala de tal cosa.
La mentira es infame, descarada, te escupe en la cara.
Omnipresente.

Incertidumbre

A cada rato se moría, su alma no descansaba.
Moría, renacía, moría, renacía.
Su espíritu volátil no le daba paz.
Las restricciones lo enloquecían.
El suicidio del alma se repetía.

Sufría, no pensó que fuera así.
Daba vueltas, la cabeza daba vueltas.
No descansaba, salvo cuando moría.
Renacía, renacía y el sufrimiento se extendía.

No sabía donde estaba y lo peor,
donde quería estar.
Nunca estuvo perdido...
hasta ahora

jueves, 21 de mayo de 2015

Es difícil

Para no pensar, para no recordar, 
tratamos de dormir.
Para muchos no alcanzó, 
fue entonces que decidieron 
desatarse de esta vida y se suicidaron.
Otros no tuvieron la fortaleza 
o la suficiente debilidad y 
optaron por vivir otra realidad, 
a esos les dicen locos o desvariados.
Tanto un camino como el otro no tienen retorno.
El desafío es olvidar sin perderse tanto.
No se imaginan lo difícil 
que es mantener ese fino, débil
y oscilante equilibrio.
Hay cosas que no se olvidan, 
quedan grabadas tan profundamente 
en nuestra mente que una vez 
que lo logramos, 
nos morimos por otra causa.

sábado, 11 de abril de 2015

Pensaba

Pensaba, todo el tiempo pensaba
y la vida, su vida,
por sus ojos pasaba.

No estaba dormido,
creía estar despierto
pero esa vivencia era pasada.

Ya no sabía donde estaba,
si en esta vida o en sus pensamientos.
Divagaba.

Eso creía pero ¿no era su memoria
que jugaba una mala pasada?

No, no era una mala pasada,
era su presente casi ausente de cordura,
eran sus recuerdos a los que
les faltaban ternura.

No, no quería ser así,
quería redención,
quería comprensión
por mas que él,
jamás comprendiera

que esa no era su solución

martes, 31 de marzo de 2015

Recapitulando 2015

Tantas cosas vivimos juntos, sin estarlo.
El miedo, el coraje,
la bronca de no querer ser vencido.
Todo el esfuerzo para conseguir ese destino,
el de obtener lo deseado y,
defender lo querido.
No hay chicos en ese momento,
hasta el más joven madura y
se convierte en hombre.
No lo pidió, lo aceptó,
lo supo llevar adelante, con miedo,
con el esfuerzo de superar
todas las vicisitudes.
Lo llevó adelante demasiado tiempo.
no solo el de la guerra,
mucho tiempo es el después.
Mucho más largo que lo supuesto.
Algunos no lo resistieron,
fue demasiado después del combate.
La crueldad no viene solo detrás
del arma del enemigo.
Es mucho peor,
la desconfianza del amigo.
No piensen solo en aquellos que murieron,
recuerden los que sobrevivieron,
combatientes, hermanos, esposas e hijos.
¿De quién será el mayor sufrimiento?
La guerra tiene un final,
el después solo se termina con la muerte.